jueves, 14 de abril de 2011

Factura Electrónica: todo por ser un hipster


He estado trabajando en las últimas 2 semanas con el desarrollo de la factura electrónica para la empresa. Fui al SAT para hacer la solicitud de la FIEL, de la llave y del certificado, hasta ese momento todo parecía ir bien, ahora solo faltaba empezar a desarrollar.

Quiero mencionar que como estoy en un micro empresa de sistemas aún se podía facturar con facturas por imprenta, pero una vocecita me habló al oído y dijo: "¡Hey, somos una empresa de sistemas! Eso de facturas impresas es muy siglo 20, hay que estar al último grito de la moda "(o en este caso, del SAT).

Cabe destacar que ya tenía planeado como iba a funcionar el método de facturación: generar el XML y el archivo PDF y enviarlos por correo electrónico al cliente junto con instrucciones precisas para validar su autenticidad; algo que fuera rápido, sencillo y que no requiriera trabajo alguno para el cliente y el mínimo esfuerzo para mí.

El problema empezó para saber que debo de hacer y no regarla en el proceso. Tomen en cuenta que esto es algo legal y si cometes algún error al generar la información te metes en problemas con el cliente, pero sobre todo con el SAT, así que debí tener mucho cuidado que relajo estoy haciendo.

Busqué en Internet (es decir, busqué por Google) ejemplos de facturadores, documentación y cualquier ayuda en foros de programadores que hayan trabajado sobre una aplicación. Muchos de los foros hablaban sobre el famoso “Anexo 20”, un documento donde explicaban con lujo de detalle la generación de facturas electrónicas.

No tengo fe en los documentos oficiales, mi experiencia en esta área me ha enseñado que los documentos oficiales están muy rebuscados o las instrucciones están incompletas por lo que siempre fue mi preferencia buscar en foros o blogs donde pudieran explicar mejor lo que se debe o no hacer. Pero este caso es distinto, esto tiene que ver con SAT y con eso no se juega (bueno, sí se juega, pero por el momento no tengo el tiempo ni el dinero para eso XD)

Primero fue encontrar donde estaba el dichoso documento, tengo que mencionar que la navegación de la página del SAT está pa’l perro por lo que decidí buscar en el todopoderoso Google. Encontré uno y lo empecé a leer pero me cansó, solo empecé a navegar en las secciones que a un programador pudiera interesarle, es decir, donde hay código o lo más parecido a ello.

Seguí leyendo y navegando en foros para darme cuenta que el documento que tenía en mi PC era el viejo, hay uno actualizado. Vuélvele a preguntar a Don Google para encontrar el correcto y me llevó a un foro donde hacían referencia a ese documento actualizado. Ahora, ya con el documento bueno y después de interpretar lo que decía, me dispuse a buscar ejemplos en código de un programa.

Después de encontrar un ejemplo en el lenguaje que estaba utilizando para hacer mi facturador (PHP) y de pelearme con las llaves y certificados de ejemplo (algunos ejemplos que se descargan del SAT no funcionan), descubrir que alguna información que viene en el SAT está errónea, pelearme con el encoding de los archivos, mentarle la madre a validador, al SAT y a los cabrones que redactaron el bendito “Anexo 20”, al fin pude generar una factura válida (eso es lo que me dice el bendito validador).

Tengo que hacer mención, para que los que no lo sepan, que cuando reciban una factura electrónica XML es necesario que ustedes validen que sea correcta, porque ya me ha pasado recibir facturas XML que no están bien construidas y SAT me pinta el dedo cuando las valido. Para eso llamen a la empresa que les dio la factura y exíjanle que les envíen una factura válida.

Seguí investigando otros aspectos de la factura (a pesar de que ya tenía un programa completamente funcional) y descubrí que lo que tenía estaba en una versión 2.0 y ya se había definido la versión 3.0.

En ese momento me entró el alma hipster, la de la voz inicial de que tenía que utilizar la factura electrónica, y me dije a mí mismo “Mi mismo ¿Para qué trabajar en una versión más vieja si puedes trabajar en la más nueva? Además con eso ya te quitas de problemas en un futuro no muy lejano de tener que actualizarte porque descontinúen alguna de las versiones más viejas”. Con ese razonamiento tan chilero decidí emprender la aventura a la versión 3.0.

Cabe destacar que después de revisar las diferencias entre la versión 2.0 y 3.0 me di cuenta que no eran muchas, que solo habían agregado unos campos nuevos pero que la mayoría no utilizaría. Pero como el alma hipster aún era fuerte en mí decidí que mi facturador debería tener la posibilidad de editar todas (sí, todas) las opciones que SAT especifica en el miserable “Anexo 20”.

Puse todos los campos (habidos y por haber) incluso unos que ni siquiera sabía que significaban y mucho menos para que servían, cambié la interfaz, cambié el generador de XML y de PDF, validadores, generador de cadenas, validarlo con el XSD y cuanta cosa encontré, pero al fin había terminado el código y estaba listo para generar mi XML, entré al validador y...
El sello del comprobante es Inválido.
Puuuuuu%&! Vuélve a checar todo, muévele aquí, quítale acá, ponle acuyá, comenta esto, descomenta aquello, súmale, réstale, checa el encode, revisa el pin%#$ “Anexo 20”, checa el XSD, reinicia el validador y…
El sello del comprobante es Inválido.
Me lleva la chin#$%*, quítale ahora acá y modifícale por acá y comenta esto y…
El sello del comprobante es Inválido.

GAAAAAAH!

Para no hacerles el cuento largo tardé 2 días y por mi mente pasó regresar a la versión 2.0 pero había dos inconvenientes: no había guardado de la versión 2.0 (un kamikaze de la programación jamás hace backups de sus archivos porque eso es de afeminados inseguros que no pueden controlar sus PC’s) y, sobre todo, mi orgullo. Sí, mi orgullo me detuvo: ningún jodi*? XML me va a decir que puedo o no puedo hacer y mucho menos el pin%#$ SAT.

Así que empecé a hacer lo que cualquier programador macho alfa hace: hacer que todo funcione a su mínima expresión y de ahí pa’l monte. Validé y…
El sello del comprobante es Inválido.
Ni mad%$#, busquemos en línea que puede ser: ¿Formato XML? No ¿Cadena original? Tampoco ¿PHP? No ¿Validador 3.0? ¿Eh? ¿Validador para la 3.0? A ver…
El sello del Comprobante Fiscal Digital es válido
¡A huevo! El SAT me la pe%* Hice la danza de la lluvia, agradecí al monstruo de espagueti volador, fui por un frutsi al Seven y me relajé. Ya tengo lo pesado, es hora de trabajar en lo presentable.

Después de esta ardua labor de hacer funcionar la factura aprendí unas cosas:
1) Siempre inicia con la información más básica.
2) Siempre hay una solución.
3) Los del SAT son unos pend#$%& en cuanto a tener información veraz.

lunes, 11 de abril de 2011

El alcohol y yo


Voy a hacer una confesión en este blog de algo que me revienta el hígado (literalmente y metafóricamente) y que me ha hecho pensar en la forma de comportamiento de mis amistades, conocidos y sociedad en general y mis acciones (¿reacciones?) con ellos.

Para nadie es secreto que no soy una persona fanática del alcohol; lo consumo solo en ocasiones muy esporádicas. Mi apego al alcohol es muy similar al apego que le tengo al dulce de leche, me gusta su sabor y a veces se me antoja pero no soy fan de él y aunque esté disponible no quiere decir que lo voy a consumir.

El tomar alcohol (dígase cerveza, whisky, tequila, vodka, etc.) es algo socialmente tan arraigado que el hecho de rechazar una bebida alcohólica llega a ser sinónimo de rechazar a la persona o, incluso, a toda la concurrencia. Rechazarlo puede clasificar a la persona automáticamente, desde ser nombrado como “el sano” hasta ser clasificado como “paria social”, recibiendo como respuesta la tan conocida frase “no seas mamón” y otros vituperios pero siempre de forma “amistosa”.

Hago una comparación cuando alguien ofrece agua. Si te ofrecen agua y cortésmente la rechazas no le sigue ninguna interrogante, automáticamente se entiende que la persona no tiene sed o simplemente no quiere, punto. Con el alcohol es distinto, si rechazas cortésmente una bebida alcohólica automáticamente viene seguido por la interrogante “¿Porqué?” ¿En verdad uno tiene que justificar su respuesta en cuanto alcohol se refiere como si fuera alguna clase de disculpa?

Consumir alcohol en una reunión o en un evento social se ha vuelto tan necesario que no consumirlo te hace ver tan extraño como vestir traje de baño en una cena de gala: no estás haciendo nada malo pero estas fuera de lugar. Puede ser una fiesta, una tardeada, una cena, ir a un restaurante o solo ver un partido en la sala de la casa, pero el simple hecho de estar con un grupo de personas hace automáticamente necesario el consumo de alcohol y no me explico por qué.

En ocasiones me incomoda el hecho de que la mayoría de mis amistades consideren el alcohol como primera o, en muchas de las ocasiones, como única opción de bebida, que sea la razón principal con que nos reunimos, que sientan la necesidad imperiosa de llevarse a la boca X o Y bebida alcohólica y, sobre todo, que tengan la necesidad de hacer tomar a otra persona para sentirse cómodos.

He escuchado argumentos sociales tan profundos del porque debería aceptar la bebida que me ofrecen, pero todos llevan a la misma razón: por educación. Me ofrecen una bebida que provoca daños directos al corazón, el estómago, páncreas, hígado, reduce los glóbulos blancos y rojos, disminuye la libido, provoca infertilidad además de provocar dependencia ¿Y yo soy el mal educado por rechazarlo? Rechazo la bebida cortésmente mientras recibo presión para aceptarla ¿Y yo sigo siendo el mal educado?

La mayoría de las personas que conozco caen en la tentación de tomar alcohol debido a la obligación moral (¿social?) de consumir alcohol para estar en sintonía con el resto del grupo. El alcohol, a diferencia de otras drogas, principalmente es consumido en grupo porque por alguna razón se considera una droga social, una bebida “que une/crea amistades”, por desgracia por querer “unir amistades” se llega al extremo de acarrear una dependencia.

El síntoma de dependencia es el síntoma que más me afecta en lo personal con respecto a los demás. Verlos como se desesperan por tomar alcohol, escuchar las frases como “necesito un tequila”, “extraño la chela”, “me falta un whisky” o cualquier de sus variantes y decirlas con tanto ahínco que parece que su vida depende de ello es algo preocupante. Estoy consciente que de vez en cuando uno bromea con el alcohol, el problema se da cuando deja de ser una broma y se menciona con demasiada frecuencia y toda la sinceridad posible que deja de ser broma y se convierte en una prueba de adicción.

A mis amistades las aprecio, son personas con las que he pasado buenos y malos momentos, disfruto su compañía y, sobre todas las cosas, me importan; pero he de decir que algunos de ellos tienen problemas con el alcohol. Decirle a alguien que tiene un problema de alcoholismo acarrea muchas incomodidades porque normalmente las personas que se les menciona lo toman como alguna clase de crítica.

No es llegar al extremo de erradicar el alcohol completamente, como dicen desde hace años “nada con exceso, todo con medida” pero creo que tienen que entender que el que alguien no consuma alcohol no lo hace menos apto en la sociedad.

Pueden tomarlo como una crítica constructiva o pueden tomarlo como un reproche, la decisión es de ustedes.

jueves, 7 de abril de 2011

Sucker Punch y un nuevo ritual


El pasado fin de semana por recomendación del buen Johnny Boy, decidí ir a ver Sucker Punch en pantalla IMAX. Por desgracia en ese momento (por fortuna después) no conseguí quien me acompañara a ver la película. Los que invité o ya la habían visto o no podían ir a la hora que me acomodaba (sábado 4:30 pm, en la noche tenía compromiso por lo que tenía que ser temprano). A pesar de ello decidí ir al cine por mi cuenta, quería ver la película.

Llegué al cine con 10 minutos de antelación de que iniciara la función. Por la hora no había mucha gente en la taquilla y la fila de entrada a la sala IMAX no existía por lo que, para disfrutar toda la experiencia cinematográfica, decidí comprarme un combo de palomas, jocho y refresco y… ¡A SU $&%# MADRE! ¿100 VAROS POR UNAS PINCHES PALOMAS? Bueno, no es que lo haga muy seguido así que me lo compraré, lo merezco.


Cabe destacar que me sentí a gusto con mi combo preparándome el jocho y, posteriormente, dirigiéndome a la “fila” sin la preocupación de alcanzar o ver alguien. Era el primero en entrar, ligue con la chava de la entrada a la sala mientras esperaba a que me dejaran pasar (no estaba buena pero pa’ no aburrirse uno), después le di el boleto, entré a la sala y me llegó la primera duda: ¿Dónde chingados me siento? Rara interrogante porque normalmente es ¿Dónde hay lugar… para todos juntos? Apliqué la sencilla: en el mero centro de la sala.

Puse mi charola en el hueco del reposabrazos (porque agarré charola ¿Eh?) me acomodé a mis anchas y esperé a que iniciara la película (o de perdida los trailers) calladito como me enseñaron de chamaco… a punta de chanclazos. En la sala entró poca gente, éramos como 30, no más. Debido al tiempo disponible y las luces encendidas me puse a reconocer como era la sala a la que muchas veces entré pero que realmente no conocía. Conclusión: esta fea.

Estar sentado sin la obligación social de tener que hablar con alguien más mientras ves los trailers y la poca gente que entró a la función es excelsa, me sentía el dueño de la sala, nomas me faltó quitarme los zapatos y que unas féminas de exuberantes curvas me masajearan el cuerpo y me dieran de comer en la boca (apuntando en la lista de “Cosas que hacer antes de morir”).



Empezó la película y me sorprendió; yo pensaba que iba a ser mala, pero no, resultó ser pésima. Yo sabía que no habría una historia o actuaciones interesantes, pero al menos esperaba ver chavas badass muy buenas con personajes y escenas de acción muy llamativas (y más en pantalla IMAX) pero no fue así: las chavas no estaban tan buenas y, dejando de lado los samuráis, el dragón y la escena del tren, realmente no hay nada impresionable en la película.


En sí la película al inicio y al final es como un video musical, el resto es un juego de video (próximamente en XBOX 360, PS3, Wii, N3DS, iPhone, iPad, PSP y torrent favorito). No la vean no se pierden de mucho, mejor esperen a que salga en DVD o Blue Ray. Salí de la sala con la sensación de placer incompleto: película no ayudó.

Voy a aplicar la de ir al cine solo y comprarme mis palomas por lo menos una vez cada 2 o 3 meses pero con películas que valgan la pena para que la sensación sea completamente placentera.

lunes, 4 de abril de 2011

50 errores de mujeres en el sexo

Mujeres, léanlo completo. Si tienen una mala relación chance con esto la salven, si no lo tienen léanlo como referencia y no queden como pendejas y luego las mandemos a la chingada.

viernes, 18 de marzo de 2011

La importancia de tener una meta definida


Creo que una de las cosas que realmente hace que uno tenga la inspiración de realizar las cosas es tener metas. La desventaja de tener diversas metas hace que nuestra mente se sature y nos congelemos porque no sabemos por dónde empezar.

De vez en cuando uno tiene momentos de claridad, que sabemos qué es lo que vamos a hacer y nos concentramos al 100% en ello. Cuando uno tiene sus momentos de claridad son los momentos en los que realmente tenemos la capacidad de acción plena, tenemos en ese momento un objetivo definido.

Todos tenemos metas en la vida, distintas entre una persona: crear una empresa, ligarse a la chava que quieres, irte de vacaciones a un lugar específico, comprar un carro o una casa, tener un hijo, recibir un aumento, ser ascendido de puesto, entre otras cosas son metas que muchas personas tienen normalmente. Me he dado cuenta que no existen metas buenas o malas, simplemente distintas.


Pero queremos muchas cosas a la vez y eso hace que nos saturemos de metas y no sepamos por dónde empezar; ahí es donde aumenta el estrés ya que llegamos a sentir que no avanzamos, que estamos estancados, por eso es mejor intentar cumplir una sola meta a la vez.

El tener una meta creo que nos hace más llevadero el trabajo que estemos realizando, ya que en lugar de convertirse en una actividad más que se tiene que realizar se convierte en un paso que nos hace llegar a nuestra meta.

¿Han sentido en alguna ocasión en que no saben qué es lo que están haciendo? Esos momentos son los que nos hace darnos cuenta que no sabemos lo que queremos y no está mal tener esos momentos, el problema es cuando no aprovechamos esos momentos de desconcierto para sentarnos y pensar.

Considero que la finalidad de tener una meta definida nos ayuda a que no nos distraigamos o estresemos con cosas que seguramente tienen poca o nula importancia, que realmente nos enfoquemos en las actividades que queremos hacer y eso nos ayuda a poder hacer más y disfrutar lo que hacemos.

Ahora, el hecho de que nos distraigamos con cosas que consideremos de poca o nula importancia no quiere decir que andemos por la vida como caballos con cubre ojos y que solo avancemos hacia adelante ignorando nuevos caminos u oportunidades que puedan surgir.

También es de sabios rectificar. Andar por la vida haciendo las cosas porque “así dije que iban a ser” no nos convierte en personas determinadas, nos convierten en personas obstinadas. Hay personas que siguen haciendo lo mismo una y otra vez y fallan una y otra vez y no intentan nada nuevo.

No confundan cambiar con renunciar, el objetivo es intentar las cosas pero aprender también a que si algo no funciona es mejor tratar intentar cosas distintas o adaptarse a ellas, pero siempre teniendo en cuenta la meta final.

No sé nada de la vida, me falta mucho por avanzar pero poco a poco, con el tiempo que uno se relaciona con las personas, con el trabajo y con los eventos que suceden se va a aprendiendo a soltarse en algunas cosas, aprendes que lo que uno piensa no es la verdad absoluta, aprendes que puedes estar equivocado y siempre es bueno rectificar; a eso le llamo evolucionar.

lunes, 7 de marzo de 2011

Les Triplettes de Belleville


Hace años (sí, años) que quería ver esta película que por desidia u olvido no había podido ver.

Mientras escuchaba música en línea encontré la canción Belleville Rendez-Vous, tema principal de esta película. He de decir que nunca me llamó la atención verla pero su canción me atrapó desde que la escuché (sí, hace años), no entendía nada de lo que la canción dice (no sé francés) pero su ritmo me atrapó y con eso me bastó para que la película me llamara la atención.



La trama se basa de una abuela que busca salvar a su nieto, ciclista y participante en el Tour de Francia, de una banda que lo secuestra. Una trama sencilla y con mucho potencial pero por desgracia he de decir que, en mi punto de vista, no soy el público objetivo de esta película.

No sé como sea la animación europea (en este caso francesa) pero he de decir que si la animación es así en la mayoría de sus producciones es, simple y sencillamente, de hueva.

La expresión de los sentimientos de los personajes en sus rostros son mínimos, la mayoría de las expresiones se basan en movimientos corporales. Mueven los brazos, la cabeza, saltan pero la expresión facial no ayuda a entender cuál es el sentimiento de los personajes. En muchas ocasiones llegué a confundir tristeza con cansancio e incluso con alegría. Son como mimos, no hablan pero su expresión facial es nula. La fisonomía de los personajes son exagerados para darles alguna clase de distinción y expresar su personalidad (e incluso nacionalidad).

Los escenarios y los personajes están coloreados en un tono base sepia que lo hace un poco nostálgico, tirándole a deprimente. No me parece una caricatura para niños, de hecho podría clasificarlo como una caricatura “de arte” (lo que sea que pueda significar esa expresión) porque parece una película más contemplativa que una caricatura que busque entretener con los eventos que suceden.

La animación, a pesar de lo anterior, es fluida. Se ve muy bien realizada a pesar de que la película es lenta, y que si se hubieran basado única y exclusivamente en las escenas importantes esta duraría menos de 30 minutos.

La comicidad no es explícita, es más bien basado en lo incoherente. Las acciones de los personajes, sus herramientas y sus gustos son excéntricos (por así decirlo) lo que te hace sacar una sonrisa, pero párale de contar, no encontraras comicidad de pastelazo o explícita como lo verías en Toy Story.

La verdad esta película fue una decepción en muchos aspectos. La canción me sigue gustando, la sigo escuchando, pero la película es muy poco entretenida. Vamos el final es absoluta y completamente confuso y tienes que interpretar muchas de las cosas que suceden,

Calificación: 2/10
Recomendación: Escuchen solo la canción, es muy pegajosa.

Nunca digas nunca


Todos tenemos ideologías que buscamos defender a capa y espada de otras personas que no las comparten. Buscamos que esas ideologías sean apoyadas, o al menos respetadas, y pensamos que en base a esas ideologías el mundo sería un lugar mejor. En base a esas ideologías tomamos una postura, a favor o en contra y que profesamos (a veces sin darnos cuenta) ante los demás.

Yo correría y dejaría todo tirado”, “Yo mantendría la calma y saldría caminando” “Yo no me dejaría que me robaran y me defendería”, “Yo no aguantaría una persona así”, “Yo jamás perdonaría eso”, “Eso jamás me pasaría”, “Yo me le pondría al brinco”, “Yo jamás engañaría”, “Yo siempre lo respetaría” “Yo la/lo mandaría a volar si me hace eso”, “Yo nunca haría eso, es de cobardes” y otras posturas que durante muchos años de nuestra vida tenemos grabadas en la mente y que vamos construyendo en base a experiencias, la mayoría de las veces en experiencias de otras personas.

Pero (siempre hay un “pero”) la verdad es que uno nunca sabe lo que va a hacer hasta que uno se encuentra en la situación señalada. Esperamos que una vez que hemos definido nuestras posturas nos mantengamos ecuánimes a ellas pero nunca pensamos que en esas situaciones surgen sentimientos y emociones que puede provocar que reaccionemos de una forma no esperábamos.

La adrenalina, miedo, sorpresa, confusión, poca reacción o la conveniencia hace que de pronto nos veamos en una situación que suponemos ya sabemos cómo resolver y como actuar pero terminamos haciendo una acción completamente opuesta o, por lo menos, no planeada.

Esas acciones una vez que la situación ha terminado las analizamos y nos puede llegar sentir orgullo o vergüenza, dependiendo de los resultados o de las consecuencias de esas acciones y si chocan o no con nuestras ideologías.

Sería mentira decir que no hay personas que se mantienen ecuánimes ante un suceso, pero sería mentira decir que las personas se mantendrían ecuánimes en todo momento no importando su gravedad o urgencia. Somos humanos y buscamos la conveniencia personal o de nuestros allegados.

Habrá momentos en que podremos mantener nuestras posturas pero esto es debido a que la importancia del suceso o las consecuencias de nuestras decisiones no son tan graves o tan importantes.

Es bueno tener posturas, son una guía en nuestro día a día, pero también tenemos que tomar en cuenta que uno nunca sabe cómo reaccionará ante una situación. Tendremos una idea de que hacer pero realmente eso no importará hasta que estemos ahí, dentro del ojo del huracán. El miedo no anda en burro.